sábado, 15 de marzo de 2008

EL ÉXODO RURAL

Cuando el éxodo rural tomaba auge en los primeros años de la década de los 60, el coche de viajeros en un goteo migratorio continuo, se llevaba del pueblo una parte muy importante de su juventud, se fueron buscando nuevos horizontes, que en su pueblo no encontraban, la tierra donde nacimos no tenia los recursos necesarios para poder dar lo que tuvimos que buscar en otro lugar desconocido, una vez en la tierra de acogida, tiraban del carro con su familia para llevárselos donde ya estaban, fueron la avanzadilla, la que allanaba el camino para los que se fueran después no encontraran los obstáculos, así se fueron después familias enteras. La víspera de la partida hacia lo desconocido era de despedidas, de amigos u familiares y la noche en vela, era difícil de conciliar el sueño, la hora de partir se acercaba y el reloj no paraba su tic tac. El trasiego empezaba muy temprano, él, o los que se iban junto a sus familiares mas cercanos, calle adelante, camino de su lugar habitual donde tenia la parada el coche , la salida puntual casi al filo de la madrugada y cuando las claras del día abriéndose paso, empujaban la oscuridad de la noche hacia Portugal, este con su carga de ilusiones iba camino de su destino.Al salir del pueblo donde termina éste con su última casa, empezaban a jalonar por los lados de la carretera, los eucaliptos, ya desaparecidos, estos árboles representaban una estampa que ha quedado gravada en muchas mentes de los que la conocimos, eran éstos, un referente para los que entraban o salían del pueblo, los eucaliptos de la carretera, altivos, robustos y en una figurada posición, podríamos suponer que era de firmeza, o firmes, una postura de respeto para despedir a los que se marchaban. Por la tarde el coche de viajeros regresaba sin su carga de ilusiones y al día siguiente quizás pudiera repetirse la misma escena. El triunfo y la prosperidad que buscaban la pudieron saborear unos mas y otros menos, la suerte también es influyente.
José Delgado.

miércoles, 22 de agosto de 2007

EL REGALO MAS VALIOSO


Este recuerdo se lo dedico a una mujer que sin darme nada, ¡Me dio mucho!

Transcurrían los años 60, por ese tiempo yo tendría entre ocho, y doce años, como cada día, mi madre me mandaba a comprar el pan a casa de la Catalina la “tía bailaora”, allá por la calle Patrás , de camino por la Berraca me paraba a ver como el herrador le ponía aquellos enormes clavos a los caballos, yo le decía, Manolo, ¿No le hace usted daño clavándoles estos clavos?, el me contestaba; nó mas daño se hacen si tienen los zapatos rotos. Después me regalaba algunas herraduras por que decía que traían suerte, lastima no haber conservado alguna.

Después de entrar en su casa y saludar a su esposa, y a mis amigos, Maria Eugenia y Carlos, proseguía mi camino.

Al pasar por enfrente del camino que lleva a la zanja el cura, me llamó la atención, una mujer toda vestida de negro, de los pies a la cabeza. Ella siempre estaba sentada en su puerta. Me dijo; ¿ hija tú de quien eres?. Después de yo darle toda la explicación, hablamos un rato, y nos hicimos amigas.

Cada día me paraba a hablar con ella un ratito, me sentaba en su umbral. Y ella me contaba cosas de la guerra, de gentes del pueblo, de su vida, y yo con gusto le regalaba mis oídos, pues me gustaba lo que decía y como hablaba con voz dulce y a la vez con pena.

Algunos días le ayudaba a acarrear agua de un arroyito que pasaba delante de su casa, o a limpiar su casa.

Ella me decía que pasaba hambre, que muchos días se acostaba sin probar bocado, yo cada día le pedía a mi madre un bocadillo, que luego le daba a ella, y disfrutaba de comérselo y yo de verla. Me decía que a veces iba a pedir por las casas y que la trataban mejor la gente pobre que los ricos.

En una ocasión, yo venia de comprar de casa de Manolico, allí me habían regalado un plátano precioso, que yo le traía a mi madre, era una fruta que nunca comprábamos por su precio, cuando me encontré con esta mujer toda vestida de negro, ella estaba llorando, le dije; tía Manuela que le pasa, y ella me contestó,; mira hija vengo de pedir de casa de “fulanito”, y a salido la criada y me ha pegado con un palo en la cabeza. Y quitándose el pañuelo de la cabeza me enseño el chichón que le habían echo.

La llevé a mi casa y le pusimos aceite, creo que mi madre le puso una moneda en el chichón, y con gusto se comió el plátano que me habían regalado. Después la acompañe hasta su casa.

A si transcurrieron los días, hasta que llegó la hora en que tenía que emigrar a tierras lejanas.

El autocar partía de madrugada, casi de noche. Yo ya estaba dentro, cuando por la ventana vi una figura de negro, era ella tía tía “Manuela” .

Bajé de seguida del autocar y nos fundimos en un abrazo, ella llorando me dijo;

Hija sabes que no tengo nada para darte, te voy a regalar lo más valioso que tengo,

Y quitándose un imperdible con una Virgen que siempre llevaba prendida en su pañuelo, me la puso en mi vestido, ¡¡haciéndome así el regalo más valioso que me han hecho en mi vida!!.

AMDD.

Agradezco a Marochos en la Red, el que nos de la oportunidad de poder expresar nuestros sentimientos y recuerdos de nuestro querido pueblo ENCINASOLA

sábado, 11 de agosto de 2007

¿ QUIEN MATÓ MI ULTIMO RECUERDO?

Hace tres años fui de vacaciones a Encinasola, después de casi 40 años, al entrar por la carretera de la Nava y divisar el pueblo, paré el coche y me puse a llorar de emoción, mi mujer , mallorquina y mis hijos también mallorquines, me miraban emocionados pues nunca me habían visto llorar.

Entonces me di cuenta que todavía tenia un “cacho” de mi corazón en aquel pueblo y que estaba volviendo a mis raíces.

Lo primero que hice, fue correr los sitios donde pase mi niñez, la casa donde nací, los grupos escolares, la Plaza, el arroyo donde lavaba mi madre, mientras yo buscaba ranas y culebras y lo ¿bueno!. Es que todo seguía igual que cuando marché,…bueno todo no,… habían cortado los Eucaliptos centenario de la entrada de la carretera de Fregenal, al lado del arroyo. ¡¡Porque!! …¿Quién fue el asesino?... ¿Quién mató mi ultimo?..Recuerdo de Encinasola, mirando por las ventanas traseras de la “Estallesa”, cuando mi madre, mí hermana y yo nos trasladábamos a Mallorca, ¿Alguien lo sabe? Y el ¿motivo del crimen?...Yo no se lo perdonaré nunca.

Me sacaron de Encinasola con 8 ó 9 años, me llevaron a Mallorca donde llevo más de 40 años, ahora ya soy mallorquín de adopción y de corazón y forastero en Encinasola. Por eso no me pidáis que ejerza de marocho, aunque todavía tenga un “cacho” de mi corazón por allí, Cuando me sacaron y no me refiero a mis padres, si no a la incultura general de la época por no aprovechar los recursos propios y generar puestos de trabajo para evitar la emigración de tantos marochos y andaluces… y todavía creo que pasa lo mismo, pagando subsidios a gente joven que pasan el día en el “casino”…O haciendo chapuzas para sacarse un sobresueldo…Como suponéis, la incultura general, era y es, el gobierno de turno, antes los franquistas, ahora los Socialistas, mañana los otros que se ganan los votos gracias a las peonadas, el voto del miedo.

Cobrar por nada es tan malo para la comunidad, como trabajar y no cobrar, pan pa hoy y hambre pa mañana.

Esteban Dominguez Dominguez

jueves, 9 de agosto de 2007

Articulo de Ejemplo

Este articulo ya ha sido publicado con anterioridad, lo pongo para que os hagáis una idea del formato.
Saludos

EL CULO DE LA GALLINA



Años 1950; Las cartillas de racionamientos acababan de dar los últimos coletazos, mi madre solía dármelas para entretenerme haciendo dibujitos i garabatos, eso al mismo tiempo era síntomas de más prosperidad. Pero no quería decir que la mayoría de las familias nadaran en la abundancia eran años llenos de sudores y lagrimas sembrado de muchas incertidumbres, nuestros padres pensaban hoy hemos comido mañana dios dirá. Y si no estaba dios estaba el TIO CATALINO para darte el pan fiado y cuántas veces te decía tu madre ve a buscar pan le pagas el de ayer y le dejas fiado el de hoy, que gracia tenían nuestras madres que manera de estar al día de nuestras deudas, lo malo era cuando se acumulaban las deudas. Ustedes se preguntaran que tiene que ver esto con esto EL CULO DE LA GALLINA. Tratare de explicarlo; tener un corral en el pueblo era cosa fácil, pero poder tener gallinas en el corral era toda una gozada y sobre todo si eran buenas ponedoras, cuantas veces me mandó mi madre a meterle el dedo en el culo para ver si tenían huevo para poner. Sí a sin era ¡¡ aleluya!! A por otra y otra y si podía completar huevos para toda la familia ¡¡la repanocha!! huevos con papas.¡¡ Y sí el huevo tenía dos yemas ¡! Eso ya era el colmo. Esa gallina era la estrella del corral, pobre gallina todo el mundo pendiente de ella o mejor dicho de su CULO. La clave era poder comprar medio ocho de aceite en casa de “Tía Vivina “porque eso si nuestro aceite era oro puro que le sentaban a los huevos de maravilla y después a mojar pan bien asentado.
Fontenla.